Es una intención sana, es inteligente, y Ernesto Caballero añade con su concentración y en este idioma la fuerza que tiene el original.

Eduardo Haro Tecglen. EL PAIS. Octubre 2004

"En tierra de nadie" refleja el salto afortunado del cine al teatro. Ernesto Caballero ha realizado una estupenda adaptación de la obra original de Tanovic.

Este montaje no ha precisado de los recursos infinitos de una película maravillosa para hacer sentir al espectador el fracaso y la indefensión de un sistema que nos conduce hacia una tierra huérfana, abandonada y estéril; para sentirnos sentados sobre una bomba capaz de hacernos volar hacia un más allá más acogedor y menos hipócrita.

Sofía Basallo. ARTEZ / CULTURALIA. Octubre 2004

... ágil dirección de Roberto Cerdá...

...buen trabajo del reparto ...

Miguel Ayanz. LA RAZÓN. Octubre 2004

... interpretaciones muy correctas...

... propuesta interesante y necesaria...

Daniel Galindo. LANETRO. Octubre 2004

...estupenda adaptación...

... asistimos a una ceremonia teatral de las que, seguro, dejan huella.

B.P. SALIRSALIR MADRID. Octubre 2004

El montaje es soberbio, los diferentes planos en los que se desarrolla la acción son evidenciados por una composición visual que mantiene la atención del espectador de principio a fin. Entre los actores, es imposible destacar a nadie, todos y cada uno de ellos tienen un compromiso con el personaje que se percibe desde la primera palabra y lo defienden hasta sus últimas consecuencias: todos tienen razones suficientes para hacer lo que hacen.

Si quieren disfrutar del mejor teatro .... no se arrepentirán.

Rosa F. EL UNIVERSO DE MADRID. Octubre 2004

La obra plasma a la perfección el horror de una guerra civil.

Susana Viñuela. RH. Octubre 2004

La adaptación teatral es limpia, exacta y sin complicaciones. Lo importante es lo que se cuenta, no hace falta bambolla ni complicaciones escenotécnicas porque la cosa va sobre la terrible estupidez de la guerra, de su ferocidad, de su bestialidad.

...nos tuvieron atados a las bretonianas butacas durante una hora y cuarto. Sin escenografía (un apunte de trinchera con cuatro tablas y un cajón), con un timbal en directo que remarcaba ecos de explosiones y disparos, un par de Cetmes y un elenco claro, sin aspavientos innecesarios y buena interpretación.

Ricardo Romanos. DIARIO LA RIOJA. Diciembre 2004